Diligencia: privacidad, honestidad y responsabilidad
Qué no escribir nunca a un asistente de IA, cuándo decir que lo has usado y por qué la última palabra es siempre tuya.
La última D quizá sea la más importante: tú eres responsable de cómo usas la IA y de lo que sale de ella. El marco la divide en tres momentos.
1. Cuando eliges (qué usar y qué compartir)
Protege tus datos
Cuando escribes en un chat, el texto se envía a los servidores de la empresa que ofrece el servicio. Según la configuración, las conversaciones pueden guardarse, ser leídas por revisores o usarse para mejorar el modelo.
Nunca escribas en un chat
Contraseñas y códigos de acceso · números completos de tarjeta y datos bancarios · PIN y códigos de un solo uso · documentos de identidad · datos de salud tuyos o de otras personas sin pensarlo · información confidencial del trabajo.
La buena noticia: casi siempre puedes conseguir la misma ayuda sin datos personales. Basta con sustituirlos por marcadores como [NOMBRE] o [DIRECCIÓN].
Revisa tu configuración
Casi todos los asistentes tienen una opción para no usar tus chats en el entrenamiento y un modo de chat temporal. Búscalo en “Configuración” → “Privacidad” o “Datos”. Si usas la IA en el trabajo, pregunta qué herramientas ha aprobado tu empresa.
2. Cuando compartes (transparencia)
Si has usado la IA de forma importante en un trabajo, dilo cuando importe: en el colegio, en la universidad, en un artículo, en un documento de trabajo. No es nada de lo que avergonzarse: es una herramienta, como la calculadora o el corrector ortográfico.
- En clase y en el trabajo, revisa las normas: hay sitios que permiten la IA, otros que no, otros solo de ciertas formas.
- Una fórmula sencilla: “He usado un asistente de IA para el primer borrador y la corrección; el contenido y la comprobación de los datos son míos.”
- No hagas pasar por tuyo un texto creativo escrito entero por la IA, si quien lo recibe espera que lo hayas escrito tú.
3. Cuando publicas o entregas (responsabilidad)
Antes de enviar, firmar o publicar algo hecho con la IA:
- Léelo entero. No solo el principio.
- Comprueba datos, cifras y nombres (lección sobre el Discernimiento).
- Pregúntate: “¿Podría defender sin problema cada frase de este texto?”
La regla de oro
La IA es un colaborador, no un chivo expiatorio. Si lo firmas, es tuyo: errores incluidos.
Otros riesgos que conviene conocer
- Estafas con IA: voces clonadas, fotos falsas, correos impecables. Si un “familiar” llama pidiendo dinero urgente, cuelga y vuelve a llamar al número que conoces.
- Imágenes y vídeos falsos (deepfakes): antes de compartir algo impactante, busca confirmación en fuentes fiables.
- Tu relación con la IA: es una herramienta estupenda para desahogarte o reflexionar, pero no sustituye a los amigos, la familia o un profesional de la salud mental.